Convertir un viejo coche en uno eléctrico la vía más asequible hacia la e-movilidad

Aquellos que siguen quemando gasolina o diésel, con el coste que esto supone para el medio ambiente, porque no pueden invertir en un coche eléctrico, tienen una alternativa para pasarse a la movilidad sostenible. Se trata de la conversión de su propio vehículo con motor de combustión interna en uno eléctrico. La opción es, además de posible, la más asequible. De hecho, se estima que el coste puede oscilar entre los 2.000 y los 15.000 euros, en función de si se opta por piezas nuevas o de segunda mano.

La estimación la aportan desde Elektrun, iniciativa impulsada por A.D. Sánchez quien, desengañado tras los resultados de protocolos como el de Kioto, decidió convertir su propio vehículo. “Entiendes que la verdadera solución la tenía uno mismo”, que está “en los muchos pequeños gestos individuales que cada uno de nosotros podemos poner en práctica a diario en nuestras vidas: evitar consumir envases de plástico de un solo uso, reciclar el vidrio y, por qué no, usar un coche que no queme gasolina”, asegura Sánchez.

De ahí, ha pasado ahora a ofrecer servicios de conversión, además de asesorar a quienes se embarquen en un desafío de esta magnitud y de prestar apoyo para localizar las piezas necesarias para acometer el proyecto. Para ponerlo más fácil ofrece además tutoriales online para convertir los viejos coches en eléctricos.

La operación puede realizarse en vehículos de todo tipo, si bien resultará más sencilla en turismos de pequeño tamaño, tipo Twingo. Con este modelo precisamente realizó un piloto Elektrun que, tras dos años de trabajo, ha logrado que el eléctrico reconvertido funcione. Para quienes no quieran invertir tanto tiempo, el plazo se puede acortar. En este sentido, desde esta iniciativa aseguran que el proceso puede completarse en tan solo unos días, cuando se cuenta con las piezas. De ahí, puede pasar a años, si la disponibilidad de tiempo es limitada y si es necesario reunir los componentes.

Imagen Shutterstock

Aunque la transformación de un gasolina o diésel en un eléctrico no esté limitada a expertos en automoción, lo cierto es que sí será preferible cierta habilidad con la mecánica y la electricidad. Hay que tener en cuenta que, en el curso de este tipo de proyecto, habrá que extraer del coche todo aquello que guarde relación con el motor de combustión (además del motor, el depósito de gasolina o el tubo de escape, por ejemplo).

Aunque el resto de las piezas serán completamente aprovechables, también será necesario sumar a la lista de cosas por hacer la adquisición y el ensamblaje de algunas nuevas partes. Además de fusibles, cables y conectores, lo siguiente será imprescindible:

  • Motor eléctrico.
  • Baterías.
  • Controlador.
  • Placa para la adaptación de la caja de cambios al nuevo motor.

Si se acude al mercado de segunda mano, es posible obtener estos componentes por entre 2.000 y 3.000 euros, aseguran desde Elektrum. En el caso de decantarse por piezas nuevas, el coste podría ascender a los 15.000 euros, cantidad que queda todavía lejos de los precios de adquisición de alguno de los coches eléctricos más destacados del mercado.

Al evaluar los costes, hay que tener en cuenta que un motor eléctrico más potente y una batería que dote al vehículo de más autonomía tirarán los precios al alza, pero aportarán ventajas al producto final. En este sentido, aunque resulte más caro, desde esta web recomiendan un motor de corriente alterna de inducción de entre 15 y 20 Kw. En el caso de las baterías, las de litio multiplican por cuatro el precio respecto a las de gel pero, a cambio, aumentan la autonomía en la misma proporción.

En todo caso, un paso fundamental será atinar con el motor, las baterías y el controlador, para no pecar ni por exceso ni por defecto. Así, tal y como explican desde Elektrun, demasiada potencia podría originar daños en la tracción o problemas con la frenada, mientras que el caso contrario podría derivar en falta de velocidad al cambiar de marchas.

Por ello, planificar será uno de los pasos clave para quienes opten por reconvertir su viejo coche en uno eléctrico. Con ello, se pondrá ese grano de arena personal al que aludía Sánchez, por un estilo de vida más sostenible, no solo en lo que concierne a la movilidad, sino también en la reutilización de materiales aptos para su uso que, de otro modo, podrían acabar en el desguace.